REFLEXIONES CUTÁNEAS
Como
la edad no perdona (y el cuerpo menos), y ya se acerca una vez más mi
temido pero afortunado cumpleaños, pues sigo viva, se me antoja
reflexionar de la manera más humilde y desenfadada posible sobre esto
del tan sofisticado cuidado del cutis (sin deseo de parecer superficial)
por no mencionar lo intricado y complejo del resto del cuerpo.
Y
para comenzar, qué mejor que explicar que hay varios tipos de pieles en
el mismo, y lo interesante de todas ellas es que no hay ninguna que
posea grandes ventajas, pero sí amplias desventajas que, ¡como no!, se
acentúan con la edad, como casi todo lo que concierne al estado físico
del ser humano.
Conozco desde hace tiempo, y sin más remedio, la
naturaleza de mi piel, que podríamos considerar mixta, si hemos de
clasificarla, y parece ser algo estándar, por no encontrarse en un
extremo ni en el otro. Pero además es sensible; sensible a todo (como yo
misma), al frío si de repente lo hace sin periodo previo de adaptación,
o al calor, si aparece de repente también. A todo ello responde con
ronchas cutáneas en codos y piernas (o pies si es invierno) que pueden
llegar a hinchazón en momentos excepcionales límite. Para esto no he
buscado remedio por lo esporádico de su aparición y la rápida
desaparición en cuanto se toman las medidas oportunas.
Ahora vamos
a lo realmente complejo: el cutis. Ese compañero de fatigas al que
tanto he tardado en conocer, y que todavía me sorprende y me sorprenderá
a medida que pasan los años, y no gratamente, me temo.
Como ya
he mencionado anteriormente, mi piel es mixta, y sensible, lo que
significa que se deshidrata fácilmente, se engrasa fácilmente, se quema
fácilmente (con frío o sol) y se mancha más fácilmente todavía (con la
luz).
Todo esto parece tener "fácil" solución: para la
deshidratación, hidratación, pero aparece la grasa en exceso; para la
grasa, control de la misma, pero esto reseca; para las quemaduras, crema
solar, que suele provocar bastante grasa por su alto contenido oleico, y
para las manchas, más de lo mismo, con lo cual no hay ningún producto o
tratamiento que le venga bien en su estado puro.
También se ha
tenido la creencia de que quien tiene la piel grasa tarda más en tener
"líneas de expresión", vamos, las ya conocidas arrugas de toda la vida.
¡Ay, amigos! Puede que haya algo de cierto en esto, puede, pero la grasa
pesa, ¡Sí, lo que estáis oyendo, no pesan sólo los años, ni los kilos,
por si fuera poco la grasa, la de la piel también pesa, con lo cual tira
del óvalo facial hacia abajo con su densidad y descuelga el cutis
causando en ocasiones la tan temida papada fláccida (y nosotros pensando
que era de engordar, bueno, quien se haya parado a pensarlo).
Con
lo cual habría que cuidar de todo esto al mismo tiempo manteniendo un
equilibrio perfecto en pro de una tez atemporal en la medida de lo
posible. No he dicho nada y lo he dicho todo.
Para comenzar un
decente y efectivo cuidado del cutis, hay que conseguir una limpieza
equilibrante, con productos (gel, mousse, jabón, etc.) que no limpien
sin resecar pero que tampoco engrase.
Después habría que aplicar
un tónico con las mismas caracerísticas: por norma general, si escuece
es que te está secando o quemando la piel, es decir, se está llevando
más grasa o hidratación de la que debería, aunque ocasionalmente, y ante
presencia de acné (en mi caso muy juvenil como ya sabéis) conviene
insistir en determinadas zonas muy de vez en cuando y sólo cuando sea
preciso, pues podemos acabar pelando el cutis, que no mudando el pellejo
del sol, cual serpiente que cambia de camisa.
Después conviene
aplicar un sérum hidratante no graso, y a mi edad ya también con
propiedades antienvejecimiento o de manutención del estado del cutis
actual. Ya sabemos que lo de quitarse años es una artimaña publicitaria,
en todo caso podemos intentar aparentar que tenemos los mismos durante
más tiempo. Con el suero igual hasta conseguimos cerrar poros para
mejorar el aspecto de la piel, aunque aún no me queda claro si es mejor
que estén abiertos, aunque no sean estéticamente atractivos.
Para
seguir con el proceso de cuidado y manutención de piel sensible mixta,
aplicamos una crema hidratante (también con propiedades antiedad) pero
equilibrante, todo agua y nada de grasa, (nada de sensación pegajosa,
para eso ya estoy yo) y antes de la misma un contorno de ojos, pues
corremos el peligro de terminar teniendo las populares "patas de gallo"
si nos reímos demasiado, pero ¿No decían que la risa era terapeutica y
rejuvenecía? Sería por dentro.
Además, de todos estos productos,
también los encontramos de día y noche; los que se usan de noche suelen
tener mayores propiedades por aquello de la rejeneración nocturna, que
los de uso matinal.
¿Y qué hay de las modas? A ciertas edades una
tiene que elegir entre estar más rellenita, pero estirada, con el ya
consabido y experimentado riesgo de que le pregunten constantemente por
la calle y sin ningún tipo de pudor si ya hay embarazo, o por el
contrario, trabajar una más deseada y sana delgadez que te deja arrugada
como una pasa. Con el color de la piel pasa tres cuartos de lo mismo: a
la pregunta veraniega anual de ¿Por qué estás tan blanca, es que no te
pones al sol? cuya respuesta es más que evidente, habría de añadir que
el sol más que bronceado me deja manchas por la cara, y lunares por el
cuerpo, después de haber experimentado año tras año con el mismo. Y que,
aunque tal estrella es altamente recomendable para la salud de los
huesos, en exceso y sin la adecuada protección, no deja de causar el
envejecimiento de la piel, por muy buen aspecto que le confiera
inicialmente, pues el color parece síntoma de salud.
Y hablando de
color, una vez logrado un aspecto mediodecente de nuestra cara, si no
quedamos del todo satisfechos, o para ocasiones especiales, todavia
podemos recurrir al maquillaje, ¡Sí!, pero no me refiero a esto de
pintarse los labios y salir corriendo. En mi caso no arreglaría nada.
Más bien se trataría de redibujar la tez con productos que, del mismo
modo que los anteriores, respeten cada parte del rostro: las que se
resecan, las que brillan, las manchas, las menos voluptuosas, etc y que
redibujen o definan cada centímetro para mejorarlo o potenciar su
¿belleza?. Pero esa es otra historia.
Como podéis ver, existe un
sinfín de posibilidades estéticas en cuanto al cuidado de la piel se
refiere, y como tiendo a complicar todo en la vida, este aspecto no iba a
ser menos. Pero esta reflexión no tiene otra finalidad que la de
entretener y ayudar (si es que es posible) a quien pueda tener
cuestiones cutáneas similares a las mías, pues me ha llevado tiempo y
esfuerzo descubrir todo esto que explico, y nunca termino de aprender.
No
obstante, animo a cada cual a sentirse a gusto con su piel, sea cual
fuere, y a disfrutar de la vida en todos los sentidos sin darle
importancia a lo que no la tiene.