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Monday, August 4, 2014

A LA ESPERA

Como cada año por estas fechas, los interinos y provisionales estamos a la espera de que nos asignen destino definitivo para el curso 2014-2015 (¡Cómo pasa el tiempo!). 
Este año he tenido mucha suerte: por primera vez en la vida me han asignado vacante provisional y cerca de casa, es decir, sin necesidad de buscar alojamiento, aunque hay que recalcar que su provisionalidad no asegura nada aún. 
Nunca antes se me habían dado condiciones tan propicias para obtener o acercarme a cierta estabilidad. Sin embargo, comenzaré otra vez a trabajar, aunque para la misma empresa, en un centro nuevo, con compañeros y alumnos desconocidos. Volveré a aprender y memorizar cientos de nombres, a adaptarme al funcionamiento del IES, a la personalidad de sus trabajadores, al comportamiento y contexto de sus pupilos. 
Llegaré sola, tímida pero con las mejores intenciones, siempre buscando lo positivo de haber aterrizado allí y no en otro lugar, pues me siento tremendamente afortunada por poder seguir trabajando en esta profesión, y tratando de hacer que el aprendizaje y trabajo de los demás mejore con mi ayuda, pues de conseguirlo suele convertirse en algo recíproco, beneficioso y gratificante. 
Ya me he dejado a muchas personas atrás, de cada sustitución larga o vacante suelo mantener el contacto con al menos una de ellas. Siempre se encuentra a gente que merece realmente la pena en todas partes, y cuando no en vano los conoces, te cambian la vida, la visión de las cosas, y queda algo de su trabajo en la manera en la que transformas el tuyo.
 Nunca se resta, siempre se suma: amistades, aprendizaje, experiencias, conocimiento, risas, etc. Al finalizar cada curso ya no se es la misma persona; de la misma manera que es duro comenzar de nuevo cada vez, sobre todo por el desconocimiento y la incertidumbre, no sé si podría calificar como peor aún la finalización del mismo, pues se suele dejar atrás a gente que te ha llenado a diario, que te ha ayudado en los peores momentos, que se quedan con tus virtudes, pues su buen hacer sólo merece que saques lo mejor de ti, y la verdad es que sale sólo.
 Por mucho que se dé, se suele recibir aún más, y es por ello por lo que cada vez se comienza con la misma ilusión, o más si cabe, gracias a la calma, cierta tranquilidad y desparpajo que puede llegar a proporcionar la experiencia. Y con suerte, se puede incluso a encontrar a alguien con quien ya se ha trabajado antes, y que facilita la adaptación desde el principio.
Suerte a todas aquellas personas que se encuentran en esta intrigante espera.